Fotos NO

21 de mayo de 2008 13:29
Por Sergio de la Torre

Una vez en una conferencia escuché de la boca de Ricky Dávila que es mucho más difícil fotografiar en las sociedades occidentales, debido a las suspicacias y miedos, muchas veces inducidos. Tiene razón, vivimos en sociedades en las que el miedo es un arma para controlar muy potente. Que levante la mano quien no haya oído hablar del coco, de lo malo que sería votar a tal partido, de lo paria que serías si no comprases tal cosa o de la amenaza de las armas de destrucción masiva… Este miedo se induce de diferentes maneras, desde simples noticias hasta mensajes apocalípticos, pasando por niveles de alerta.

Como decía, todo esto crea desconfianza, suspicacia, miedo… terreno ideal para hacer un recorte consentido de libertades (sirva de ejemplo la normativa de lo líquidos en los aviones, o la que no permite llevar más de una batería de litio de repuesto). Hace unas semanas la policía londinense inició una campaña poco menos que alarmista, que animaba a denunciar a los fotógrafos de los que sospechase.Afortunadamente tuvo multitud de críticas y bastante gente se lo tomó con ironía.

Hoy en día ver un fotógrafo haciendo una foto a un niño hace pensar que se está delante de un pederasta o cualquier otra bestialidad. Sí, es cierto, los niños están protegidos, y deben estarlo porque es la parte más indefensa de la sociedad, pero de ahí a malpensar sobre oscuras intenciones del portador de la cámara…

Habitualmente los fotógrafos también tenemos problemas a la hora de fotografiar edificios singulares. Es bastante fácil que al plantar el trípode delante de una de estas obras de la arquitectura moderna, nos salga al paso el guarda jurado de turno que nos advierte de que el edificio que tenemos delante está protegido por la Ley de Propiedad Intelectual. Curiosamente con la ley en la mano podemos leer esto:

Art 35.2. Las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografías y procedimientos audiovisuales.

Claro, que es entonces cuando se aduce que el edificio es una marca registrada no susceptible de ser reproducida, aunque bien es cierto que la Ley de Marcas se define en un ámbito económico y tiene como razón de ser proteger la imagen corporativa frente al uso lucrativo de terceros.

Otra situación que aunque frecuente, no deja de llamarme la atención, es la prohibición de fotografiar en muchos museos. Argumentan la prohibición en que el flash daña las obras y generalmente no vale el razonamiento de que no se va a usar flash. Entiendo que prohiban flash y trípode, lo primero por conservación y lo segundo porque en un espacio con afluencia de público la gente puede tropezar con el trípode. Así que pagamos justos por pecadores en parte y es que hay individuos con cámara bastante irrespetuosos.

Desde Abril de este año Adif ha dejado de exigir el antes necesario permiso para fotografiar en sus instalaciones (trabajos no profesionales). No sé si se debe realmente a que era un permiso con poco sentido, o si con el boom de la fotografía digital la petición masiva de estos permisos les desbordaba. No obstante lo celebro.

En definitiva, hay demasiadas prohibiciones y suspicacias para con la fotografía en nuestra sociedad a las que no las encuentro sentido alguno. Quizá parezca una entrada-pataleta. Lo es. Si alguien es capaz de justificarme todo estos sinsentidos…

8 Comentarios a Fotos NO

  1. Pues no, Sergio, no es una pataleta, o si lo es, no es únicamente tuya.

    La masificación de la fotografía y el control del efecto borrego de los mass-media nos ha inducido en un estado perenne de paranoia.

    Si estando en el parque con mis hijos veo, por ejemplo, a Nuria (de OD) fotografiándolos con un tele, seguro que me acerco a preguntarle, pero también es seguro que acabamos tomando algo y discutiendo sobre fotografía.

    Me ha pasado ya un par de veces que me han dicho madres de críos de la clase de mi hija que no sacara a sus hijos… Nos conocemos desde hace más de 30 años…

    Yo también me alegro por lo de Adif, pero sigo sintiéndome el malo de la película las pocas veces que salgo con la S5 al cuello (y eso que voy con un 35 o un 50 fijo!!).

    Cuanto más evolucionada y civilizada está esta sociedad, más paranóicos nos dejamos hacer. Es así.

    Me pregunto si Pérez Siquier podría haber hecho su trabajo en La Chanca en los tiempos que corren…

    Un saludo.

  2. Del uso del malvado Flash en los museos

    “Principalmente a la prohibición de hacer fotografías en los museos con el uso del flash”.

    Hace un mes tuve la dicha de ir por primera vez a Europa, específicamente a Francia. Anduve de museo en museo en “La Casa del Arte” y la “Cuna” de la fotografía: Paris.

    Varias cosas entre millones me llamaron la atención, cosas como poder estar tranquilo de andar caminando con un bolso lleno equipos fotográficos en mi espalda y tres cámaras guindadas a mi cuello a cualquier hora del día o la noche sin siquiera sentir la mínima sensación de peligro (tomando en cuenta que soy de Venezuela, es obvia mi impresión de algo inconcebible en este país); también el poder ver casi obligatoriamente a todos aquellos extranjeros o parisinos con cámaras compactas o cualquier tipo de cámara semipro, pro, rangefinder, lomo y demás, cosa que generó en mí una pregunta que en mi vida me había pasado por la cabeza, ¿Cuántas fotografías se hacen diariamente en Paris?, por supuesto, enseguida se agrandó la interrogante, ¿Cuántas fotografías se hacen diariamente en el mundo?

    Llegando al punto clave, lo que me dejó extrañado es como estando en la “Cuna” de la fotografía existiese allí el prejuicio y/o rechazo la hora de apuntar a alguien con un objetivo, fuese largo, corto o lo que fuese, pudiendo ver reacciones similares pero mucho más pasivas que en mi País de procedencia, fuesen mujeres, niños, personas de edad mayor. Indico que es mucho, mucho menos marcado que aquí obviamente.

    Estando un día en el museo del Louvre tuve la obligación por necesidad de ir a ver a la Gioconda también llamada Mona Lisa de Leonardo da Vinci., y al encontrar unas 80 personas abarrotadas para verla mejor y “fotografiarse con ella de lejos” (cosa totalmente ridícula), dado que había un cordón a unos 2 metros de ella, me quedé mirando a las personas y a la obra de lejos pensando: ¿Cómo es posible que tantas personas tomen tantas fotografías con FLASH a una de las obras pictóricas más importantes del mundo sin que les llamen la atención?. Al seguir viendo las obras del museo me topé con una guarda-sala que al tener rato hablando con ella no pude dejar de preguntarle la gran inquietud que tenia sobre el uso del Flash, y específicamente en la obra de la Mona Lisa, a lo cual ella me respondió: hace unos días atrás el laboratorio del Museo del Louvre después de muchos años de estudio logró comprobar que el uso del flash sobre las obras ( sean pinturas, esculturas, estructuras arquitectónicas o fotografías) no genera ningún tipo de daño, alteración, modificación, u opacidad sobre el acabado.

    Ese dato ni siquiera está divulgado en la mayoría de los museos de Paris y menos del mundo.

    Si el museo más grande, con más obras, y con más asistencia de personas por día lo indica es porque debe ser verdad, a claro y porque tiene su propio laboratorio con personas preparadas con mucho potencial para lo que sea que descubran en el laboratorio del museo.

    A la final tomé dos fotos al techo con flash con dolor de que alguna se fuera a dañar y después pensé, eh, creo que no hay de que preocuparse, el MUSEO DEL LOUVRE ha hablado y el flash vino para quedarse en los museos.

  3. Creo que la paranoia de la propia imagen se ha hiperdesarrollado desde que existe una facilidad tan enorme de tomar fotos sin coste y de hacer públicas en medios globales esas fotos que uno toma en un par de clicks.

  4. [...] Fotos no, graciasfoto36.com/fotos-no/ por clint_el_opinador hace pocos segundos [...]

  5. Al ritmo de la paranoia, si en un futuro conseguimos salvar los archivos de su desaparición, puede que lo que se vea es que no hay niños ni niñas por las calles, por la vida.

    Hace un par de meses tuve una agria experiencia en un sitio que he fotografiado miles de veces. La plaza del pueblo, a escasos treinta metros del ayuntamiento. En una esquina cuenta con un pequeño espacio para una de esas pistas de entrenamiento para los infantes. Lugar poco dado a oscuridades malignas. Una madre histérica tuvo la gracia de gritar a los cuatro vientos mi posible malaintención al grito de no serás pederasta qué haces aquí voy a llamar a la ertzaintza. No me quedó otra que ser yo quien hizo la llamada y denunciar a la madre mac cartista. Fue algo sumamente desagradable, al final más para ella que para mi, aunque debo confesar que me ha dejado un poso de amargura provocado por la estulticia y el descerebre. Cuando llegaron los agentes la madre coraje no salía de su asombro por mi actuación. De ser el centro de atención me convertí en observador del diálogo de la susodicha con los agentes que le recriminaban su actuación. Entre otras se justificaba dicioendo que sólo ella podía fotografiar a sus criaturas, cosa que en todo caso yo no pretendía. Curiosamente la movida finalizó con la elementa clamando que unicamente ella como madre tenía derecho a hacer lo que viniera en gana con las fotos de sus niños. Con mucho tino uno de los agentes le relato que los derechos eran de los niños y para su protección, no de los progenitores. Democracia fotográfica, imperio de la paranoia. Tiene mucha razón Dávila cuando lo plantea. Debe ser cuestión ésta de reflexión continua.

    Sospechoso habitual en acción

    http://www.youtube.com/watch?v=kkIWW6vwrvM&feature=user

  6. ¡Bien hecho, Javier!
    Son consecuencias de la desinformación, del sensacionalismo, de lo más deleznable de los contenidos de algunos medios de comunicación; pero también de la ignorancia, de la exacerbación de lo “privado” incluso en espacios públicos, de la codicia o de la “envidia de clase” (si lo hacen Belén Esteban o Ana Obregón ¿por qué yo no?). Si me apuras, seguro que ella tenía ún móvil con cámara…
    Hay un documento en EEUU (The photographer’s Right) que ojalá rigiera aquí a todos los efectos:
    http://www.krages.com/ThePhotographersRight.pdf
    Mientras no se consiga una normativa así, seguiremos malviviendo en un país de Jesulines y Pantojas… O de “sospechosos habituales”, reos de fotografía.

  7. No tengo claro si lo hice del todo bien. Finalmente no puse la denuncia, por injurias con `publicidad en principio.Un buen escarmiento se hubiera merecido pero se hubiera quedado en un asunto individual y el recorrido hubiera quedado ahí. Lo más curioso resulta de mis intenciones. Confieso que me encanta fotogrfiar niños en su salsa– Los niños juegan a extraños juegos–, sus reacciones y relaciones enseñan mucho y a mi me hacen replantearme las cosas y discutir con el niño que sé aun llevo dentro aunque sea escondido. En este caso la presa era un terceto de veteranos con txapela para aumentar el desarrollo de un ensayo sobre tal adminículo que llevo bastante tiempo compatibilizando con otros asuntos. Este era el sujeto de mis perversas intenciones, quizá, seguramente, utilizaría a los tiernos infantes como bokeh de contraste. Principio y final, alfa y omega. Una de las cosas que me gustan de fotogrfiar gente es que siempre es posible o incluso necesario mantener empatía con el sujeto, sin que por ello se malogren las intenciones fotográficas. Pero, joder, llevar una cámara en la mano no implica que se deban dar continuas explicaciones al mundo de lo que se hace o se pretende.

    Los edificios singulares se pueden fotografiar, las únicas pegas serían por cuestiones de seguridad que es un término demasiado amplio y dado a interpretaciones prepotentes. Otra cosa es el empleo que se de a las imágenes. Es imposible no permitir fotografiar el guggenheim, factual y legalmente. El problema surgiría del empleo de esas fotos como material publicitario sin pasar por caja. Pero para un blog que cuente los viajes personales, estuve en Bilbao y estuve en su catedral de titanio que os muestro aquí. Con esa foto hacer un anuncio de una empresa de revestimientos metálicos no sería posible. A no ser que se pretenda que el servicio jurídico te amargue la vida.

    Por otro lado están los deberes que todo usuario de cámara debiera tener presente. La democracia de la posesión de aparatos capaces de tomar fotos incluye potenciar ciertas prepotencias individuales. Jose, seguro que la individua aquella tenía móvil con cámara. Hace un par de años me costo mucho encontrar uno que no la llevara, ahora tengo claro que sería imposible pillar uno sin ella.

    Salud y saludos.

  8. [...] En el video resulta asombroso ver como se mueve este fotógrafo por las calles de la Gran Manzana, buscando motivos para sus clicks, y realizando las tomas sobre la marcha a unos atónitos “modelos” que, sorprendentemente, apenas parecen violentarse con los disparos, lo que choca con lo que, en principio, cabría esperar. [...]

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