29 de marzo de 2008 23:12
Por Sergio de la Torre

Gracias a una entrada en el blog de Valentín Sama he llegado a éste artículo sobre Publio López Mondéjar y su próximo nombramiento como académico de Bellas Artes. No tiene desperdicio
Foto | David Lacarta (CC )
13 de marzo de 2008 13:34
Por Emilio Hernández
Amy Arbus (hija de la mítica Diane Arbus) manifestó en una ocasión que ella realizaba retratos porque de alguna manera quería llevarse a casa y para toda la vida a la persona retratada. Quería mantener y apoderarse de aquel detalle por el que esa persona la había enamorado. Pretendía guardar para siempre la dulzura, la ironía, la simpatía o la tragedia de quien había llamado su atención.
Cuando colocamos fotos en nuestra cartera, cuando colgamos un retrato en la pared de nuestra casa estamos manteniendo simbólicamente a la persona retratada con nosotros.
¿De dónde viene ese poder mágico que tiene el retrato?
En un artículo fantástico del amigo Sergio Jaén titulado “Atrapando almas” nos hablaba de la irracionalidad en la que siempre caemos cuando atribuimos “alma” a los retratos de nuestros seres queridos. Pero hay otro factor que nos hace aferrarnos al retrato y es el tiempo. Esa fracción de segundo que existió, ahora gracias al retrato sigue existiendo. La magia de la fotografía nos devuelve aquel instante y nos permite repetirlo una y otra vez. Nuestro paso por la vida no es otra cosa que la suma de instantes compartidos, consecutivos de mayor o menor duración. Nos empeñamos en recoger y plasmar esos instantes, organizarlos de forma temporal en álbumes que repasamos y cuidamos como parte de nosotros.
Recuerdo hace un tiempo cuando una persona a la que acababa de quemársele la casa dijo por televisión: “Lo he perdido todo. Si hubiese podido, habría salvado las fotografías. Toda mi vida estaba allí”. No pensó en el dinero, en los muebles, en los documentos, en ningún otro objeto salvo las fotografías. Era lo único que el futuro no podría reponerle. No eran sólo fotografías, a buen seguro se trataba de los retratos de sus instantes compartidos.
7 de marzo de 2008 0:20
Por Sergio de la Torre
Ahí queda la pregunta. Ahora falta vuestra respuesta.
5 de marzo de 2008 9:06
Por Sergio Jaén Lara
(En respuesta al post publicado en Xataka ¿Ha superado la fotografía digital a la analógica? Opiniones de la blogosfera, por Dr. Strangelove)
Creo que se trata de un debate truncado desde su comienzo, porque ¿existe la fotografía química?
Aparcando la posible discusión sobre la legitimidad de la fotografía digital (para mi es un debate solucionado, para otros no) debemos centrarnos en el estudio de los resultados.
Precisamente son los resultados la base de apoyo en la defensa de la fotografía digital, pero en mi opinión ni en color ni en blanco y negro los resultados obtenidos por medios químicos han sido superados por lo digital. Esos blancos sin textura, completamente planos, insoportables.
En términos de resolución y nitidez, la película no ha sido superada, y ningún respaldo digital de formato medio dá la calidad de la película del mismo formato. Tampoco existe respuesta al gran formato, salvo que consideremos como tal al resultado de la unión de varias fotografías.
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21 de febrero de 2008 11:16
Por Sergio Jaén Lara
Hasta ayer pude vivir sin conocer la existencia de uno de los premios de fotografía mas importantes de este país, hablo del que obtiene su nombre de la diseñadora Purificación García. Fue una amiga la que remedió mi ignorancia. También me avisó de que lo que iba a ver no sería seguramente de mi agrado.
Mientras la página se cargaba y antes de que cualquier fotografía premiada apareciera en pantalla, me iba hablando, “hay que abrir la mente” repetía. Y de repente apareció la famosa imagen de los doce mil euros.
Espeté un sonoro: ¡No jodassssss! Se trataba de La lluvia en Sevilla, autor Miguel Ángel Tornero. Un artista jiennense (paisano) dedicado a la realización de composiciones fotográficas.
Avergonzado por mi respuesta inicial, intenté buscar méritos en aquella fotografía, la miraba por arriba, la miraba por abajo, si hubiera podido tenerla en mis manos la hubiera girado también. El jurado, Chema Madoz entre ellos, no podía estar equivocado, debía estarlo yo. No lo comprendía, era imposible, ¡dos millones de pelas!
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13 de febrero de 2008 7:00
Por Sergio Jaén Lara

Mucho se ha hablado ya de la forma en la que la fotografía interpreta la realidad. Encuadrar es valorar, encuadrar es enseñar aquello que deseamos mostrar, esconder el resto; rescatar lo bello, ocultar lo feo o viceversea. El desmentir a la fotografía como muestra de la realidad ha servido de objeto para el trabajo de fotógrafos como por ejemplo Joan Fontcuberta, que en su obra nos enseña que la fotografía ha dejado de representar la realidad, que debemos desembarazarnos de esa idea, para algunos esto supondrá una suerte, para otros una pérdida irreparable. Si bien esto no es nuevo, siempre ocurrió, sólo hay que recordar los carteles propagandísticos de la Rusia comunista (entre otros muchos ejemplos).
Esta entrada me sirve para presentar el trabajo de Pep Bonet. Recuerdo como conocí su excelente obra, navegando hace tiempo por el océano de información que supone internet. Existía un enlace que muchas páginas compartían y me aventuré a visitarlo; el resto es fácil de adivinar, magníficas fotografías, magníficos reportajes, un estilo propio, compromiso, dedicación,…
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5 de febrero de 2008 7:00
Por Sergio Jaén Lara

ARTE: “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.”
Son muchas las ocasiones en las que he podido ver como la reivindicación de la fotografía como arte es cuestionada, de hecho es algo que se ha planteado desde su nacimiento. Las bases para que esto suceda parten normalmente de una queja: “La fotografía es simplemente la impresión de la realidad con el uso de la tecnología.”
Considero que se trata de un fundamento facilmente rebatible. La cámara es el instrumento del fotógrafo, como el pincel es el del pintor o el cincel el del escultor. Nunca se transcribe literalmente la realidad, La cámara tiene siempre unas limitaciones y es manejada por el fotógrafo, quien selecciona un marco y unos parámetros de exposición (no siempre). Ya hemos dejado claro en posts anteriores que la cámara nunca capta fielmente la realidad (otro concepto es el de veracidad fotográfica, que causa pupa). Esto no quiere decir que una fotografía pueda ser considerada siempre arte. Cuando ésta solo busque dar constancia a un hecho o a la existencia de algo no creo que merezca ser considerada arte. ¿Son por lo tanto todas las imágenes de un periódico, no artísticas? (Continúe leyendo, por favor)
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26 de enero de 2008 0:08
Por Emilio Hernández

Cuando un fotógrafo realiza una fotografía sigue una secuencia de procedimiento habitual en la que primero observa una escena, posteriormente procesa mentalmente esa imagen y finalmente transmite a su mano la orden de capturar ese instante a través de su cámara. ¿Qué ocurre si invertimos esa secuencia? Podemos perfectamente realizar una fotografía en la que no hemos visto la escena previamente y en la que no hemos considerado nuestro conocimiento anterior del motivo. Cambiamos el orden y ahora actuamos antes de ver. Pasamos del ojo-mano al mano-ojo. Aquí entra en juego el azar, ese “destino incierto” que nos va a regalar una imagen no buscada.
Normalmente cuando revelamos o procesamos una imagen solemos identificarla con el instante ya pasado en el que tuvimos esa escena (igual o parecida) en nuestra cabeza y es muy probable que en ese momento juzguemos si el resultado es fiel a lo que pretendíamos conseguir. Esto provoca siempre unas expectativas que pueden cumplirse creando un sentimiento de bienestar o no cumplirse y provocar un desasosiego por la oportunidad perdida. El resultado de la “fotografía al azar” es siempre neutro en el sentido de que no conlleva un deseo previo concreto, elimina en gran medida las clasificaciones de buena o mala foto y nos conduce a aceptar lo que “el destino” nos ha deparado.
Siempre existirá un cierto control de los elementos que van a fabricar una imagen al azar ya que la simple elección de la cámara ya es un detalle no casual que moldeará en parte el resultado final. Pero creo que vale la pena experimentar este ejercicio de “descontrol fotográfico” que cuando menos divertirá a más de uno.
Foto (c) Andreas Müller-Pohle
23 de enero de 2008 3:20
Por Sergio Jaén Lara

Siempre creí necesaria la religión como motivo de calma, un mástil al que agarrarse cuando nada se comprende, para que se ocupe de buscar un trasfondo a nuestros actos, un principio generador y también un fin, un motivo ( a veces un ¡por que si!). Necesitamos completar todas aquellas lagunas que nuestro conocimiento no consigue explicar (aunque muchas veces tampoco deseamos hacerlo).
La religión es el único descuido permitido por estas tierras. Como occidentales nos tenemos por evolucionados y por ello despojados de supercherías, de creencias que no puedan ser explicadas científicamente. Eso es de gente intelectualmente pobre, de barrios con ropa tendida en las ventanas; eso es propio de gente de otros lares, gente que gusta de vestir taparrabos. En algunos de estos pueblos “inferiores” se impide la posibilidad de ser “cazado” de verse despojado de su alma por ese extraño aparato que muchos hombres blancos utilizan. No hace demasiado que un chamán chileno decidió suicidarse al ser fotografiado por un turista. Pobre idiota, !Acaso no sabía que lo único que la cámara capta es la luz!
Pero de nuevo erramos, es imposible separar al hombre de un instinto que tiende al cielo, por mucho que queramos quedarnos en la tierra. Nuestras supercherías no son las suyas, son otras y no por ello mejores. Evitamos que fotografíen a nuestros hijos y queremos explicarlo con la pedofilia, pero tiene que ver mas con el celo, con un cuidado extremo, obsesivo, instintivo. Otro ejemplo puede ser el cuidado que reciben las fotografías de nuestros seres amados, porque realmente parte de su alma queda reflejada en ese trozo de papel que contemplamos de vez en cuando. De hecho no hay mejor manera de certificar la rotura absoluta de un romance que el hacer añicos la fotografía de el ser que amábamos.
No somos tan racionales, por lo menos no tanto como creemos, lo prefiero así, me da miedo la gente excesivamente realista, además de ser tremendamente aburrida.
(Sólo así conseguiré explicarme por que guardo tu foto en un cajón.)
Foto (c) Tiavir
18 de enero de 2008 10:39
Por Sergio Jaén Lara

Esta mañana me pregunto si no nos hemos dado cuenta del peligro que implica el que el futuro de la fotografía esté ligado a un solo programa de software, de pago y de precio prohibitivo, sin el cual ya no sabemos trabajar.
Me pregunto también si no debemos esforzarnos para apoyar con fuerza otras propuestas, véase The Gimp.
Nadie puede negar las bondades de Photoshop, se trata de un programa excelente, se mire por donde se mire, pero en su excelencia puede ser que también radique su peligro. Ya ejerce un monopolio sobre la edición digital y tiene el poder suficiente para hacernos bailar al son que Adobe desee. Sólo hay que ver como cada nueva edición del programa es sustancialmente mas cara que la anterior.
Abro este debate, deseando también que este software gratuito disponga pronto de capacidad de procesamiento a 16 bits.
P.D.: Habrá quien piense que este post forma parte de mi estrategia para dominar el mundo con telemétricas de bolsillo y diminutos tanques de revelado. Simplemente se trata de una de tantas cuestiones que no puedo dejar de formularme y a las que normalmente no encuentro respuesta.
Foto | Sergio de la Torre