Intuición Racional

19 de septiembre de 2008 12:33
Por Sergio de la Torre

Empiezo diciendo que el post trata sobre el mismo tema que el vídeo que véis arriba, que me parece absolutamente recomendable. Son 24 minutos sobre la intuición, y es totalmente extrapolable al ámbito fotográfico.

Estaréis conmigo en que la Fotografía tiene un componente no meditado, que en muchas ocasiones atribuímos a la suerte o a la casualidad. Pero, ¿hasta qué punto podemos seguros de esta atribución?

El acto fotográfico es tan complejo que es imposible controlarlo todo antes del momento del disparo. Ni en estudio, siempre hay algo que se escapa a nuestra percepción, al menos siendo conscientes. Si fueramos capaces de ésto, podríamos construir imágenes perfectas, o al menos de morir en el intento. En realidad sólo manejamos unas cuantas variables e ignoramos la mayoría. No sabemos cómo reaccionará la persona que tenemos delante, decidimos dónde podemos colocarnos simplemente viendo la situación, qué material vamos a usar, tampoco por qué decidimos esperar un poco más o por qué usamos tal o cual encuadre, aunque ciertamente todo esto haya funcionado muy bien. ¿Simple casualidad? Lo dudo.

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Bruce Gilden: El fin no justifica los medios

8 de septiembre de 2008 17:11
Por Emilio Hernández

Bruce Gilden

Más allá de la posible discusión legal sobre la realización de fotografías a personas en lugares públicos, existen unas consideraciones añadidas a la hora de valorar el trabajo de un fotógrafo callejero como el archifamoso Bruce Gilden: son la ética y el respeto.

En mi opinión, Gilden antepone su interés profesional a cualquier tipo de ética personal. En este video él mismo reconoce no tener ética. Su manera de fotografiar es como mínimo irrespetuosa con todos aquellos a los que retrata. Asusta, corta el paso, molesta e incluso se permite la desfachatez de recriminar a los pocos que sonríen en el momento de ser fotografiados. Si no se llamase Bruce Gilden, si no fuese miembro de la agencia Magnum y si no tuviese tantos videos colgados en youtube, probablemente sería simplemente un chalado maleducado que juega con una cámara en las calles de Nueva York.

En el aspecto estético, el uso que hace Gilden del flash es un contrasentido. Reflejar la realidad de las escenas callejeras con un fogonazo de luz me parece antinatural. Esto me lleva a pensar que mucha culpa de su fama hoy en día la pueda tener la controversia que genera su manera de fotografiar.

No todos son tan particulares en sus maneras como Gilden pero sí que hay fotógrafos sobresalientes en los resultados que es lo que realmente debería contar. Un ejemplo, el reciente ganador del WNYC Street Shots’ Challenge, Joe Wigfall.

La fotografía ya no es suficiente

3 de septiembre de 2008 8:00
Por Sergio Jaén Lara

Regañaba Don Quijote a Sancho Panza por el uso desmedido de citas y refranes, en este post pecaré de sanchopancismo hasta la extenuación.

1. ” El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el lado lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti“  Maestro Yoda.

El otro día apareció este aborto.

Sería fácil reducirlo todo a miedo, asunto acabado, eres un jodido miedica, te da miedo lo que no comprendes lo que no manejas, te da miedo lo desconocido viejo dinosaurio, inhalador compulsivo de vapores de hidroquinona. Prefiero hablar de falta de respeto.
¿Tan pobre es el lenguaje fotográfico que su función no es suficiente para completar el destino de un aparato electrónico? ¿Tan pobre es, que la fotografía es uno de los veinte complementos de un móvil y sólo uno de los dos de una supuesta cámara?
¿Por qué se trata de una cámara? ¿Una cámara de que? ¿De video? ¿Que además hace fotos?

Me niego a pensar en una fotografía como resultado de una elección demorada, como objeto secundario extraido no del devenir del tiempo ante nuestros ojos, no de la elección del momento exacto sino del detallado examen de una secuencia inerte en una pantalla.
Se trata de una falta de respeto de una empresa primero al lenguaje que ayudó a crecer , al lenguaje del que se benefició, un insulto a una historia de logros compartida por fotógrafos míticos y por millones de usuarios que inmortalizaron sus vidas usando sus máquinas.

Se trata también de la puerta de un nuevo periodismo, un nuevo periodismo con el siguiente eslogan: “donde iban dos ahora va uno”.

2.  ¡Qué equivocado estabas amigo Frank!

Según Frank Horvat, la fotografía era El arte de no presionar el botón: ” Una diferencia entre la fotografía y la pintura (u otras formas de arte) es que no se necesita talento, ni practicamente esfuerzo para capturar una imagen en la película. Una cámara moderna, como la que estamos usando ahora, se encarga incluso de enfocar y exponer correctamente. todos mis esfuerzos son empleados en esperar, en decirme a mi mismo: – No, éste no es todavía la mejor luz para Alexandra, todavía no su ángulo mas fotogénico, todavía no su mas verdadera expresión – La razón para esperar no es únicamente el no desperdiciar mas película, se trata de almacenar mi energía, o mis espectaciones, consiste en dejar que la imagen que quiero tome cuerpo en mi mente, con el acto de rechazar las imágenes que no quiero. Hasta el momento que reconozco en el visor la imagen que quiero, y entonces, ya no aguanto mas.”

Ya no mas instante decisivo, ya no mas Intuición, ya  no mas espera.

3. Nunca tuve nada contra el video, de hecho adoro el cine, pero siempre pensé que existía algo superior, algo diferenciador en la fotografía que me hacía preferirla.

Las fotografías  pueden ser mas memorables que las imágenes móviles, porque son una rebanada limpia del tiempo, no un flujo. Cada fotografía es un momento privilegiado transformado en un objeto delgado que cada uno puede guardar y mirar de nuevo.” Susan Sontag.

Por favor dejen que nuestras cámaras fotográficas sigan siendo cámaras fotográficas.

Fotografía. (c) Bruce Davidson.

La vida saltando

29 de agosto de 2008 11:29
Por Emilio Hernández

Hay un momento de importancia máxima en la vida de todo fotógrafo. Es algo por lo que inevitablemente debe pasar. Un suceso en su carrera que tarde o temprano siempre llega. Se trata del instante irremediable en que decide “dar el salto”.

Al igual que existe un antes y un después a cumplir los 18 años o a perder la virginidad, cuando un fotógrafo “da el salto” se transforma, madura y ya no es el mismo. Lo bueno del asunto es que si bien sólo podemos cumplir 18 años en una ocasión y perder la virginidad en otra, “el salto” se puede dar muchas veces. De hecho conozco fotógrafos que saltan una o dos veces al año. No están a gusto ni satisfechos con su salto anterior y vuelven a saltar.

No tengo muy claro si el salto es para avanzar hacia delante o para subir hacia arriba pero parece ser arriesgado y peligroso a juzgar por las frases de temor y preocupación que se dicen antes de saltar:

“…ver si me podéis ayudar en la decisión de dar el “gran salto” a una cámara réflex digital…”

“… ¿qué réflex me compro para dar el salto?…”

“…estoy pensando en dar el salto a full frame y comprarme la 5D…”

“…voy a dar el salto de analógico a digital y tengo dudas…”

Tampoco tengo claro si el salto se produce cuando pasamos de usar cámara compacta a réflex, cámara amateur a profesional, cámara analógica a digital, etc. La cosa es “dar el salto”, da igual hacia donde sea, lo importante es saltar.

Si eres fotógrafo, salta lejos, salta muchas veces, no dejes nunca de saltar. Y a cada salto que realices, difúndelo entre los demás, publica la historia de tu salto y siéntete orgulloso de haberlo hecho.

Fotógrafos 100%

28 de agosto de 2008 20:26
Por Sergio de la Torre

Lo discutía el otro día con un colega, la imparable búsqueda del súmmum de la nitidez entre los fotógrafos digitales de hoy en día. Y es que una de las cosas que ha traído la fotografía digital es tener a la vista las deficiencias de la toma al alcance de nuestro dedo por muy pequeñas que sean. 100, 200, 400%, podemos ver la cuadratura del píxel y cualquier cambio de tonalidad o contraste entre píxeles vecinos y así con los millones de píxeles que nos suministra nuestra cámara, buscando y escudriñando cualquier anomalía “pixélica”.

No lo critico, aunque en algunos casos puede resultar una práctica enfermiza. Lo que me llama la atención y veo habitualmente en comunidades online y otros círculos es que las críticas de no haber conseguido el resultado esperado se centran habitualmente o bien en el objetivo o bien en la cámara, cuando en las fotografías que muestran se ve más margen de mejora por parte del fotógrafo que por parte del equipo. No en vano un buen “camarero” sabrá exprimir el máximo tanto de un material mediocre como de uno excelente. Por el contrario el “camarero” mediocre no sabrá sacar el máximo de lo que disponga, sea lo que sea.

Por otro lado es curioso ver que el nivel de exigencia es directamente proporcional al porcentaje de zoom usado en el programa de edición. No importa la copia en papel, lo que importa es lo que vemos en la pantalla a tropecientos aumentos. Me gustaría saber hasta qué tamaño de copia  revela un usuario medio… Hoy en día con cualquier réflex amateur avanzada y un objetivo acorde con la cámara y siendo un poco escrupulosos, se pueden sacar copias de 1.5m sin demasiados problemas.

Esta bien ser exigente, pues es lo que hace mejorar, ¿pero hasta dónde llegan nuestras necesidades?

Wordswithoutpictures

19 de agosto de 2008 1:02
Por Sergio Jaén Lara

He tenido conocimiento del proyecto wordswithoutpictures , encargado del estudio de la fotografía, de su significado y de los posibles cambios de dirección que se producen en ella. Pretenden responder, aglutinando diferentes opiniones, a todas aquellas cuestiones que seguramente vosotros mismos os habeis hecho alguna vez.
Para este fin utilizan distintos medios, véase, ensayos, foros, debates cara a cara, cuestionarios, … ; si os veis con ánimo de participar, no lo dudeis, todas las opiniones (que sean dignas de ello) serán recopiladas en un libro que reuna las conclusiones obtenidas.

En el ensayo actual (se pueden solicitar los ensayos anteriores vía mail) Sze Tsung Long se encarga de un aspecto mas que interesante, LA REPETICIÓN en fotografía. Para muestra unas frases que ilustran el contenido.

“La repetición es intrinsecamente transformar lo que se ve en conocimiento”.

“La repetición nos recuerda que los significados son siempre multiples y cambiantes”.

“Cada vez que miramos, vemos algo diferente”.

“La fotografía ocupa el punto de encuentro entre la mecánica de la percepción visual y las estructuras que dan forma a nuestros ambientes”.

“La repetición demuestra que la visión no solo está formada de visiones individuales sino de sociedades y culturas mirando y estableciendo como y el que ver”.

Como anillo al dedo me vino el descubrimiento de esta web, ya que rondaba la idea de un post dedicado al descubrimiento de las notas que una fotografía debe tocar para que resulte atractiva (ya tratado en el post Geometría y sentimiento); pero Long me ha ahorrado trabajo, estableciendo que la repetición es la que ha marcado un patrón de lo que es digno y lo que no de ser fotografiado.

Presencié hace poco una exposición de HCB en Cádiz, que me hizo convencerme de dos cosas. Primero de algo que ya sabía (o algo de lo que me habían convencido), HCB era un magnífico fotógrafo y segundo que casi toda la fotografía de la segunda mitad de siglo es también suya; tan fuerte es la influencia que ha tenido sobre el fotógrafo medio que es difícil poder ver una captura que no participe de la mirada de Bresson o de Adams.

Será propio decir también que cada una de nuestras fotografías, no es nuestra, sino reflejo de todas aquellas que hemos contemplado y de todas aquellas que nos han hecho ver como dignas. Apoyados como Newton sobre hombros de gigantes, damos continuidad a la mirada de fotógrafos anteriores. Cada uno que busque ahora un gigante sobre el que apoyarse.

Fotografías deseadas.

11 de agosto de 2008 8:00
Por Sergio Jaén Lara

night hawks - edward hopper

Una esquina de la Avenida Greenwich de Nueva York, tres personajes, halcones nocturnos, la luz del interior se refleja en la acera para hacerles saber que allí no hay nadie salvo ellos, dueños de un espacio que desprecian acogiéndose al resguardo de aquel restaurante, de un café caliente y de una comida breve. Y allí consumen los últimos minutos de un día que para la mayoría ha terminado. Cabizbajos reconocen que la misma ciudad que les regala el señorío de unas calles que desdeñan, es la que les proporciona aquel extraño sentimiento de soledad acompañada.
Sin hablar y sin querer hacerlo, dejan pasar los minutos hasta que ya sea demasiado tarde para obviar una rendición al sueño.
Deseé ser otro búho, pasear por las calles con su permiso, permanecer en aquella esquina con mi Speed Graphic, sabiendo que conocían mi presencia, sabiendo que no existía nada que pudiera turbarles en aquel momento, dejándome retratar la soledad de aquella enorme y despiadada ciudad.
(Unas semanas antes los japoneses habían atacado Pearl Harbor contaminándolo todo de decepción y tristeza.)
P.D. Es curioso que la fotografía que siempre querré hacer, sea la propuesta de una magnífica pintura.

Anomia fotográfica

3 de agosto de 2008 22:10
Por Emilio Hernández

Érase una vez un amor tan puro y sincero que carecía de reglas. Cada
día y cada instante resultaba una novedad. Él trataba siempre de
sorprenderla, se afanaba por ser original evitando en todo momento la
monotonía. Ella se ilusionaba con cada nuevo proyecto. Acordaron no
repetir errores, aprender de todos los que les rodeaban pero se
juraron hacer únicamente aquello que les saliese del alma, no
importando cómo, eso era lo de menos. Fueron libres y nunca hubo
engaños.

(Él es el fotógrafo y ella es la inspiración.)

Reconozco estar condicionado por mi visión romántica de la fotografía a la hora de enjuiciarlo todo. Eso hace que desde siempre me resulte un contrasentido hablar de reglas y fotografía. Normas, leyes, patrones, reglamentos, métodos, directrices y guías no pueden estar en sintonía con sentimientos, amor, sensibilidad y pasión. Son dos equipos que deben jugar en categorías diferentes.
No voy a negar la importancia de las mal llamadas reglas de la fotografía pero una cosa es conocerlas y otra muy distinta es jurarles obediencia. Llamémoslas sugerencias o consejos pero no más allá. Demasiadas obligaciones formales tenemos ya en la vida como para restringir o condicionar nuestra personal manera de ver las cosas y plasmarlas en imágenes.
Apuesto por una anomia fotográfica, una fotografía sin reglas, sin ídolos y sin imitaciones. ¿Qué opinas? ¿Te apuntas?

Cuando el jurado quiere ser protagonista

15 de julio de 2008 23:38
Por Emilio Hernández

Cada vez estoy más convencido de que la función del jurado en un concurso de fotografía es premiar aquella imagen que nadie salvo ellos (el jurado) escogería. ¿Cómo se consigue esto? Bien sencillo, se trata de elegir la foto incomprensible; en definitiva, aquella foto que otorgue al jurado su condición de expertos capaces de encontrar valor artístico donde nadie más puede hacerlo. De esta manera el jurado obtiene un merecido protagonismo que sumará un granito de arena a su ya dilatada experiencia y sabiduría. Es una autoproyección de cada miembro del jurado que ve así aumentada su credibilidad como artistas. El premiado pasa a ser un artista pero los miembros del jurado, que ya eran artistas, ahora son dioses del Olimpo. Con su decisión demuestran que están por encima del público en general, más arriba que los vulgares aficionados y mejor situados que los artistas del montón.

En esta ocasión ha sido el jurado del 1º premio de fotografía ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que haciendo alarde de esa premisa de autoproyección, ha otorgado el premio (3.000 euros) a la foto incomprensible de Fernando Flores.

Hace mucho tiempo decidí no participar nunca en un concurso fotográfico. Poco a poco descubro que, más allá de principios éticos y  convicciones personales, hay algo por lo que nadie merece pasar: el desprecio de los jurados protagonistas.

Por cierto, el jurado de este concurso de mi ciudad estuvo compuesto por:
Angel Luis Aldai (fotógrafo), Antonio Vela (director del centro fotográfico de Tenerife), Carlos Schwartz (fotógrafo) y Carmensa de la Hoz (comisaria).

Dos detalles curiosos:
1.    La imagen ganadora en el apartado blanco y negro estaba en sepia.
2.    La mayoría de los miembros del jurado eran chicharreros.

(c) Fotografía de Fernando Flores.

La hipocresía del éxito

2 de julio de 2008 16:51
Por Emilio Hernández

En los ambientes fotográficos se dan las mismas circunstancias que en la sociedad actual. No íbamos nosotros a ser menos.

Para triunfar en fotografía (y prácticamente en cualquier otra actividad artística) se deben aceptar las recompensas que la sociedad dicta, marca y entrega. Estas recompensas podemos entenderlas como el reconocimiento del trabajo realizado, el premio a una fotografía en concreto o simplemente la fama y la popularidad. Es imposible tener éxito en fotografía si nadie respalda y aprueba tu trabajo. Muy difícil si no has ganado ningún premio de más o menos renombre. Y complicado si apenas eres conocido más allá de tu barrio.

Es muy probable que cada uno de nosotros tengamos un concepto muy distinto de lo que es fracasar y no nos pongamos nunca de acuerdo en determinar cuándo podemos considerarnos unos fracasados en fotografía. Pero, curiosamente, será quizás más sencillo que lleguemos a un consenso en la definición de éxito fotográfico. Esto tiene mucho que ver con la individualidad del fracaso y la colectividad del triunfo. Puedo fracasar yo solito en la sombra pero “es imposible” tener éxito sin la mediación de la masa.

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