Fotografía al azar

26 de Enero de 2008 0:08
Por Emilio Hernández

Andreas Müller-Pohle

Cuando un fotógrafo realiza una fotografía sigue una secuencia de procedimiento habitual en la que primero observa una escena, posteriormente procesa mentalmente esa imagen y finalmente transmite a su mano la orden de capturar ese instante a través de su cámara. ¿Qué ocurre si invertimos esa secuencia? Podemos perfectamente realizar una fotografía en la que no hemos visto la escena previamente y en la que no hemos considerado nuestro conocimiento anterior del motivo. Cambiamos el orden y ahora actuamos antes de ver. Pasamos del ojo-mano al mano-ojo. Aquí entra en juego el azar, ese “destino incierto” que nos va a regalar una imagen no buscada.

Normalmente cuando revelamos o procesamos una imagen solemos identificarla con el instante ya pasado en el que tuvimos esa escena (igual o parecida) en nuestra cabeza y es muy probable que en ese momento juzguemos si el resultado es fiel a lo que pretendíamos conseguir. Esto provoca siempre unas expectativas que pueden cumplirse creando un sentimiento de bienestar o no cumplirse y provocar un desasosiego por la oportunidad perdida. El resultado de la “fotografía al azar” es siempre neutro en el sentido de que no conlleva un deseo previo concreto, elimina en gran medida las clasificaciones de buena o mala foto y nos conduce a aceptar lo que “el destino” nos ha deparado.

Siempre existirá un cierto control de los elementos que van a fabricar una imagen al azar ya que la simple elección de la cámara ya es un detalle no casual que moldeará en parte el resultado final. Pero creo que vale la pena experimentar este ejercicio de “descontrol fotográfico” que cuando menos divertirá a más de uno.

Foto (c) Andreas Müller-Pohle

3 Comentarios a Fotografía al azar

  1. realmente cierto…

  2. Se me ocurre una cosa. Los fotógrafos deportivos hacen algo parecido con fines totalmente opuestos a los que tu esgrimes.
    He llegado a ver fotógrafos aprovechándose de las infinitas fps que su cámara permitía y mirando al lado opuesto del que miraba la lente.
    Sus fines estaban desprovistos de cualquier fundamento ético y no perseguían una estética incierta, pero hacían lo mismo.

  3. Estoy de acuerdo con Sergio, la fotografía de ráfaga+selección tiene mucho que ver con la fotografía al azar que aquí se comenta.

    Y hago una reflexión adicionao: si apuramos, la fotografía deportiva es incluso más azarosa todavía, y me explico: si tú un día decides salir a la calle a hacer tomas al azar, capturas desprovistas de toda planificación, puede que ninguna resulte mínimamente interesante, y así en tu selección posterior las deseches todas por no tener ninguna un mínimo de interés.

    El fotógrafo deportivo tiene a la fuerza que entregar un trabajo, tanto si en su ráfaga de 200 fotos no había ninguna toma realmente buena, como si lo eran casi todas. Esto le convertiría en el fotógrafo cuyo método, al menos desde un punto de vista artístico, menos aportación real ha tenido a su producto final.

He leído y acepto las Condiciones de Participación (obligatorio).