Cuando el jurado quiere ser protagonista
15 de Julio de 2008 23:38
Por Emilio Hernández

Cada vez estoy más convencido de que la función del jurado en un concurso de fotografía es premiar aquella imagen que nadie salvo ellos (el jurado) escogería. ¿Cómo se consigue esto? Bien sencillo, se trata de elegir la foto incomprensible; en definitiva, aquella foto que otorgue al jurado su condición de expertos capaces de encontrar valor artístico donde nadie más puede hacerlo. De esta manera el jurado obtiene un merecido protagonismo que sumará un granito de arena a su ya dilatada experiencia y sabiduría. Es una autoproyección de cada miembro del jurado que ve así aumentada su credibilidad como artistas. El premiado pasa a ser un artista pero los miembros del jurado, que ya eran artistas, ahora son dioses del Olimpo. Con su decisión demuestran que están por encima del público en general, más arriba que los vulgares aficionados y mejor situados que los artistas del montón.
En esta ocasión ha sido el jurado del 1º premio de fotografía ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que haciendo alarde de esa premisa de autoproyección, ha otorgado el premio (3.000 euros) a la foto incomprensible de Fernando Flores.
Hace mucho tiempo decidí no participar nunca en un concurso fotográfico. Poco a poco descubro que, más allá de principios éticos y convicciones personales, hay algo por lo que nadie merece pasar: el desprecio de los jurados protagonistas.
Por cierto, el jurado de este concurso de mi ciudad estuvo compuesto por:
Angel Luis Aldai (fotógrafo), Antonio Vela (director del centro fotográfico de Tenerife), Carlos Schwartz (fotógrafo) y Carmensa de la Hoz (comisaria).
Dos detalles curiosos:
1. La imagen ganadora en el apartado blanco y negro estaba en sepia.
2. La mayoría de los miembros del jurado eran chicharreros.
(c) Fotografía de Fernando Flores.

