Anomia fotográfica
3 de Agosto de 2008 22:10
Por Emilio Hernández
Érase una vez un amor tan puro y sincero que carecía de reglas. Cada
día y cada instante resultaba una novedad. Él trataba siempre de
sorprenderla, se afanaba por ser original evitando en todo momento la
monotonía. Ella se ilusionaba con cada nuevo proyecto. Acordaron no
repetir errores, aprender de todos los que les rodeaban pero se
juraron hacer únicamente aquello que les saliese del alma, no
importando cómo, eso era lo de menos. Fueron libres y nunca hubo
engaños.
(Él es el fotógrafo y ella es la inspiración.)
Reconozco estar condicionado por mi visión romántica de la fotografía a la hora de enjuiciarlo todo. Eso hace que desde siempre me resulte un contrasentido hablar de reglas y fotografía. Normas, leyes, patrones, reglamentos, métodos, directrices y guías no pueden estar en sintonía con sentimientos, amor, sensibilidad y pasión. Son dos equipos que deben jugar en categorías diferentes.
No voy a negar la importancia de las mal llamadas reglas de la fotografía pero una cosa es conocerlas y otra muy distinta es jurarles obediencia. Llamémoslas sugerencias o consejos pero no más allá. Demasiadas obligaciones formales tenemos ya en la vida como para restringir o condicionar nuestra personal manera de ver las cosas y plasmarlas en imágenes.
Apuesto por una anomia fotográfica, una fotografía sin reglas, sin ídolos y sin imitaciones. ¿Qué opinas? ¿Te apuntas?
Pues si, ahora todo el mundo quieres imitar al David Hill o hacer fotos en HDR porque esta de moda. ¿Pero no crees que a veces hay que seguir unas pequeñas normas? Aunque sean muy pequeñas…
Saludos. Grande tu web, muy amena e interesante.
Para mi, el problema real no son las reglas, es el mal uso que se hace (hacemos) de ellas, hay quien es incapaz de romperlas y las sigue a rajatabla sin ser capaz de buscar nuevos caminos y por otro lado quien ni siquiera se preocupa en conocerlas despreciando a quien si las conoce.
Las reglas hay que conocerlas para poder manipularlas, cambiarlas, adaptarlas y si es necesario romperlas ó crear otras nuevas a través de nuestras propias experiencias y nuestras necesidades creativas.
Saludos.
Hola Miguel Ángel y Antonio, mi post sobre las normas ha surgido recientemente ante la reflexión provocada por una anécdota casual.
Hace unos días mi hija de tres años y medio me pidió la cámara para hacer “sus fotos”. Le di la digital por aquello de no arruinarme con su nuevo juego fotográfico. El caso es que me sorprendieron sus fotos hasta el punto de cuestionarme qué es una buena y una mala foto. De hecho ella no conoce aún la diferencia entre bonito y feo. Sus fotos son espontáneas, libres y en ellas se aprecia esa carencia de reglas o ideas preconcebidas.
Lógicamente esto ocurrirá con todos los niños que empiezan a manifestarse fotográficamente y supongo que, conforme van creciendo, irán adquiriendo conocimientos que les modificarán la manera de fotografiar. ¿No es esto una pena? Es decir, me resulta “insano” que esa libertad de criterios y esa facilidad para expresarse sin ataduras se vaya perdiendo con el paso de la niñez a la adolescencia.
Constantemente veo galerías de fotógrafos que sorprenden por su visión original y por saltarse convencionalismos habituales.
Hoy por hoy (puedo cambiar de opinión en un pis pas :) creo que las reglas fotográficas son un freno a la libertad de expresión individual. No limitan pero sí que condicionan.
Un abrazo
Emilio, esas reglas condicionan, pero no más que nuestras propias vivencias, todas ellas sin excepción, tu hija te pidió la cámara por que ha crecido viéndote con ella entre las manos, como te mueves, como encuadras, escuchándote tus indicaciones para las personas que retratas y sobre todo viendo el resultado de tus actos, así que ella ya está “siguiendo” ciertas reglas que no ha estudiado, pero si las ha asimilado de manera inconsciente aplicándolas a su manera, como si estuviese jugando.
¿Como habría reaccionado tu hija de no haber visto una cámara en su vida ni a ti haciendo fotos? Desde luego dudo que de la misma manera.
Las reglas no son ningún freno, los frenos nos las ponemos las personas al no ser capaces de pensar más allá de las reglas.
Saludos.
PD. Por supuesto esto no es aplicable si al romper las reglas perjudicamos a otras personas.
Una buena explicación Emilio. La verdad que esa frescura de la infancia que hablas creo que se puede extrapolar a muchas ámbitos en la vida y no te falta razón. Pero aunque esa naturalidad y frescura te llamen la atención siempre hay cosas bien hechas y otras mal, y “quiero” creer que esa originalidad del niño es más fruto de la casualidad a que sea algo hecho porque el niño ha querido que sea así.
Concedo mayor importancia al método que a la casualidad; el método obliga al conocimiento, a la aplicación de técnicas, de normas en definitiva
El amor sincero (no me atrevo a decir puro) debe darse entre la norma y la inspiración, nos hallamos ante un amor lésbico. A él, el fotógrafo, corresponde la difícil tarea de evitar que la relación entre ellas se rompa. Interesante trío…
La anomia, en fotografía, como en cualquier otra faceta de la cultura, es una quimera.
Saludos.
Yo, como muchos, que no sabemos demasiado de esas “reglas”, tiramos las fotos por intuición. Yo miro hacia adelante y veo ante mi la instantanea, hago la foto y en alguna ocasión me pregunto si sera ortodoxa pero que más da si es asi como yo la imagino.
Las normas ayudan a centrar y concentrar la idea, pero sustituyen la imaginación.
En mi opinión, Emilio, la “norma” suele crearse (pocas son mas que una creación convencional o una recreación) para tranquilizar, para aportar la sensación de que realmente existe un referente (en fotografía esta palabra es clave además), una referencia, una pauta y no solo un montón inmenso de posibilidades.
Yo creo que la fotografía, precisamente por esa su empecinada esencia que la libra de las reglas, da “vértigo” si uno no se “tranquiliza con las reglas”, con las normas.
Igual pasa en otras esferas humanas…la regla tranquiliza a algunos y Mutila a otros.
Tu trabajo, tus fotografías, desmontan conscientemente esto en cada ocasión. Por eso es admirable lo que haces (entre otras cosas…)
Saludos a todos.