Orgullo de domingo
18 de Marzo de 2010 9:00
Por Sergio Jaén Lara
Amanece para nuestro héroe de hoy. Se viste y recoge la bolsa que preparó ayer con todo cuidado; los objetivos brillantes, el cuerpo libre de polvo, los accesorios todos en su sitio.
Bolsa en hombro saluda a las calles engalanadas con la soledad tempranera de los domingos. Parte hacia su café habitual imaginando las fotos que hará hoy, las capturas en las que ha estado pensando durante toda la semana de arduo trabajo. Las pintaba en su moleskine, las escribía y describía, las dibujaba en su mente obviando lo que le contaba cualquier compañero de oficina sobre el nuevo coche de Alonso, o la cornamenta que lucía Peláez; tachando con alegría las jornadas que le restaban hasta su día libre.
Cafelito y tostada, no necesita mas, el recorrido ya ha sido planeado, la cámara oscura del Alcázar de Jerez puede ser un buen destino, no la conoce y desea visitarla, una idea le ronda la cabeza, la posibilidad de una fotografía hace que sus pasos sean mas vivos, ya cámara en mano, reparando en los escasos transeúntes, en los detalles que la calle le proporciona.
Al llegar a taquilla comprueba con estupor como no todo el mundo disfruta de la mañana de Domingo, tampoco los guías de esta atracción. “¡Abrimos a las once!” Las once, dos horas de espera, bueno, cámara en mano el tiempo transcurre deprisa, sin pesadez. Las calles se nutren de gente y alguna instantánea cae en su cesta; disfrutará de sus presas durante la semana, pero quiere la presa mayor, la que antes imaginó.








